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Escuela
de Servicio
Hospitalario y Domiciliario Nº 1310 del SADOP
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La
diversidad es ese nuevo espacio de carácter
eminentemente humano y social, que excede la legitimidad
de la ciencia y del poder político como
organizadores de sentido.
Nuestro
deseo como escuela apunta a compartir con ustedes,
lectores, diferentes aspectos que hacen a nuestra
labor educativa, pero también es ésta
una magnífica oportunidad para poner en
marcha el acto simbólico por excelencia
de la escritura, en momentos donde se torna sumamente
complejo esto de tomar la palabra, poner
letra a, producir sentido.
Resulta
necesario hacer el intento de nominar esta actualidad
que se presenta como del orden de lo innombrable,
resignificar las numerosas y anónimas prácticas
cotidianas que más de una vez quedaran
azoradas ante el sin sentido de diversos hechos,
inmóviles o paralizadas ante las nuevas
configuraciones estructurales, las mixturas, los
atravesamientos múltiples, la pluralidad
discursiva y recatar el VALOR DE LO DIVERSO que
hoy resulta, por encima de cualquier otro adjetivo,
INEVITABLE.
Decimos
rescatar lo diverso y esto implica
recuperar, hacer nacer, un valor en
la producción de algo, distanciándose
de aquello que sería tolerar
la diversidad ya incluida.
Como
ustedes conocen, esta escuela imparte Enseñanza
General Básica a niños, niñas
y adolescentes que atraviesan una situación
de enfermedad o que portan un déficit motor.
Esto constituye su especificidad, su identidad
diferencial, lo que indica que no ha debido tener
que reconocer lo diverso que hoy puebla las aulas,
sino que ha nacido diversa y que es inherente
a ese nacimiento, el grito
que reclama el derecho de acceder al sistema educativo.Por
lo tanto, este tópico contemporáneo
que es la
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diversidad,
que incluye algo así como la toma de la
palabra por parte de ciertas minorías,
que es la nominación de eso que difiere,
de eso no homegeneizable, de eso que no hace serie,
por pretender nombrar la diferencia no puede no
interpelar profundamente a todo el tejido social,
en tanto denuncia el fin del mito aquel de la
Nación unificada y homogénea. Por
otra parte el encargo social de nuestros días
es otro, ya que solicita la tolerancia de ese
diverso producto de la precarización
multidimensional de la trama social y sus desigualdades.
La
diversidad es ese nuevo espacio de carácter
eminentemente humano y social, que excede la legitimidad
de la ciencia y del poder político como
organizadores de sentido.
Ante
las emergencias de estas nuevas identidades, es
necesario abrir una nueva zona de diálogo,
de lectura de nuevos síntomas e indicadores,
de nuevas representaciones, significaciones, de
formulación de nuevos contructos teóricos.
Nuestra
escuela se propone emprender esta tarea de producir
humildemente su escritura renunciando tanto a
los viejos reduccionismos teóricos como
a las actitudes misericordiosas que han contribuido
más de una vez a encubrir realidades educativas
que podían ser transformadas. Escritura
que nomine, resignifique y rescate en el cada
día, este nuevo espacio (aunque para nosotros
no sea nuevo sino constitutivo), que recree la
escena, poco a poco, desde los singular de cada
mirada, con mayor o menor ribete conceptual,
pero con la infinita riqueza de poder reconocer
en el otro, ese, con quien será
posible re-escribir nuestra historia. Sólo
así concebimos la creatividad, porque somos
una escuela.
Selva Caffaratti
Directora
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Jardín
de Infantes con Servicio Hospitalario Nº 1443 de SADOP
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Festejamos
nuestros diez años también así...
Iniciamos
un taller de lectura y escritura críticas y creativas.
Está
dirigido a quienes tengan entre 10 y 12 años y que
acuerden o quieran descubrir a la lengua como herramienta
de comunicación, juego y creación.
La
Profesora Liliana Bizzotto nos cuenta de que se trata...
No
hay una única manera de decir las cosas. Ni de escribirlas.
Mucho menos, de pensarlas.
No hay textos o sonidos peores ni mejores... porque no hay
palabras buenas o malas.
En este taller -que, como tal, se construye entre todos sus
actores- pretendemos que se conjuguen creación e intercambio,
trabajo y placer, persiguiendo un sueño de cómplice
amistad con las palabras... y los silencios.
El
lenguaje humano no es sólo un instrumento para la comunicación,
sino también, y quizás sobre todo, una herramienta
para el pensamiento.
La estrecha relación entre lenguaje y pensamiento permite
afirmar que enseñar a comprender y producir discursos
sociales es enseñar a pensar y a actuar en la sociedad
porque el lenguaje posibilita la planificación de acciones,
la organización de ideas, el análisis de los
propios procesos de pensamiento, el registro, la fijación
y la memoria de los mismos.
Los procesos comunicativos humanos son, generalmente, procesos
complejos, multivariados, divergentes y equívocos.
Están imbrincados totalmente con el contexto sociocultural
histórico, y esta particularidad altera y modula sus
resultados. Por tanto, aprender a comunicarse es aprender
a interpretar la diversidad, la multiplicidad de símbolos,
la incertidumbre.
A
través de su dimensión representativa, el lenguaje
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permite
al ser humano configurar mentalmente el mundo que lo rodea,
los contenidos y las categorías, las relaciones y la
estructuración de los mensajes orales y escritos.
En el caso de las capacidades comunicativas, la influencia
del medio es decisiva: la multiplicidad de factores relacionados
con estas capacidades es tal que la simple maduración
evolutiva del sujeto no podría dar cuenta de todos
ellos. Es necesario contrastar, hipotetizar, probar, descubrir
el mundo y su relación con él y con los demás.
El lenguaje permite la expresión de los afectos, los
deseos, los sueños, y permite reflexionar sobre la
propia identidad.
La
adquisición de la lengua escrita permite a las personas
expandir su ámbito de proyección, porque amplía
el circuito de su comunicación inmediata.
La lengua escrita es puerta de acceso a saberes y conocimientos
formalizados, como así también expresión
de sentimientos, emociones y deseos en forma perdurable.
La escritura es un proceso que requiere la constante revisión
del texto producido, la reflexión sobre la información
pertinente para hacerlo comprensible, la discusión
acerca de la organización de ideas, los procedimientos
de cohesión utilizados, la ortografía, la puntuación
y la adecuación al registro atendiendo a la situación
comunicativa.
El
lenguaje «pone afuera» de cada uno (para uno y
los otros) la expresión de los afectos, los deseos,
los sueños, y permite reflexionar sobre la propia identidad,
revelando con palabras y necesarios silencios, el mundo que
espera ser nombrado por nosotros.
Esta es una de las razones por la que comenzamos este taller...
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